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Cádiz "Episodios Nacionales" de Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós, en su última visita
a Gran Canaria, en 1894.
CASA MUSEO PÉREZ GALDÓS
¿Sabías que en "Episodios Nacionales", Benito Pérez Galdós narra el espontáneo júbilo de las gentes de Cádiz tras la aprobación de la Constitución?.

"Las calles estaban intransitables por la mucha gente", dice... y "muchos ignoraban qué era aquello".

El autor habla entonces de un coro que entonó una especie de himno improvisado, al parecer, desafortunado en ritmo y musicalidad. Un coro que se había colocado en cierto entarimado detrás de una esquina entonó el himno, muy laudable sin duda, pero muy malo como poesía y música; que decía:

Del tiempo borrascoso
que España está sufriendo
va el horizonte viendo 
alguna claridad. 
La aurora son las Cortes 
que son sabios vocales
remediarán los males
dándonos libertad.

El músico había sido tan inhábil al componer el discurso musical, y tan poco conocía el arte de las cadencias, que los cantantes se veían obligados a repetir cuatro veces “que con sabios, que con sabios”,…etc.,  dice Galdós en su libro.


Episodios nacionales

No es sospechoso Galdós de conservadurismo, pero lo cierto es que en estos libritos que narran la odisea de Gabrielillo, ulteriormente convertido en don Gabriel Araceli, el autor expone y desgrana las luchas de los españoles contra el invasor francés tras narrar en los dos primeros episodios la crisis de la monarquía borbónica tras los acontecimientos de Trafalgar y, sobre todo, del vergonzoso proceso del Escorial y el Motín de Aranjuez, donde el populacho, hábilmente dirigido por gentes de noble cuna y asistentes del príncipe Fernando, se rebeló en Aranjuez contra el hasta entonces todopoderoso valido don Manuel Godoy y Alvarez de Faria.
Galdós narra de una forma magistral el heroísmo de las ciudades de Zaragoza y Gerona y su resistencia hasta el límite en su lucha contra las tropas francesas. 

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Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de Españadesde 1805 hasta 1912, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en los acontecimientos históricos de la España del XIX como, por ejemplo, la guerra de la Independencia Española, un periodo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella.

A excepción de Gerona, todos los episodios siguen las andanzas aventureras y amorosas del muchacho Gabriel de Araceli a través de la España dominada en principio por Francia y luego en la guerra de la Independencia, desde la batalla de Trafalgar hasta la derrota de los ejércitos franceses en Arapiles, es decir entre 1805–1812. A lo largo de ese periodo, el niño Gabriel crece, evolucionando desde el pícaro astuto e ingenioso al individuo que descubrirá el concepto del honor en el cumplimiento del deber, la rectitud de conciencia, y, sobre todo, el gesto amoroso con sus congéneres, el resto de los humanos.


Benito Pérez Galdós. Episodios nacionales

Galdós escenifica en Cádiz la problemática de la 
Constitución de 1812, crisol del liberalismo español. 
Cádiz es una muestra de la sociedad española tradicional, 
que comienza su transformación justo cuando se redacta 
nuestra primera Constitución y se cimientan los cambios 
de un nuevo estado liberal. Todo ello ensamblado 
literariamente en forma de novela histórica, con los aconteceres 
biográficos de Gabriel e Inés, protagonistas de varios de los 
Episodios Nacionales.
1ª Serie

1873.- “Trafalgar”
1873.- “La corte de Carlos IV”
1873.- “El 19 de marzo y el 2 de mayo”
1873.- “Bailén”
1874.- “Napoleón en Chamartín”
1874.- “Zaragoza”
1874.- “Gerona”
1874.- “Cádiz”
1874.- “Juan Martín el Empecinado”
1875.- “La batalla de los Arapiles”

2ª Serie

1875.- “El equipaje del rey José”
1875.- “Memorias de un cortesano de 1815”
1876.- “La segunda casaca”
1876.- “El Grande Oriente”
1876.- “7 de julio”
1877.- “Los cien mil hijos de San Luis”
1877.- “El terror de 1824”
1878.- “Un voluntario realista”
1879.- “Los apostólicos”
1879.- “Un faccioso más y algunos frailes menos”

3ª Serie

1898.- “Zumalacárregui”
1898.- “Mendizábal”
1898.- “De Oñate a la Granja”
1899.- “Luchana”
1899.- “La campaña del maestrazgo”
1899.- “La estafeta romántica”
1899.- “Vergara”
1900.- “Montes de Oca”
1900.- “Los Ayacuchos”
1900.- “Bodas reales”

4ª Serie

1902.- “Las tormentas del 48”
1902.- “Narváez”
1903.- “Los duendes de la camarilla”
1904.- “La revolución de julio”
1904.- “O´Donnell”
1905.- “Aita-Tettauen”
1905.- “Carlos VI en la Rápita”
1906.- “La vuelta al mundo en la Numancia”
1906.- “Prim”
1907.- “La de los tristes destinos”

5ª Serie

1908.- “España sin rey”
1909.- “España trágica”
1910.- “Amadeo I”
1911.- “La primera República”
1911.- “De Cartago a Sagunto”
1912.- “Cánovas”

Pulsa para ver vitrina con una recreación novelada de la vida cotidiana de la ciudad gaditana, Cádiz, uno de los «Episodios Nacionales» de Benito Pérez Galdós en la Biblioteca Histórica Municipal del Ayuntamiento de Madrid




Presentación ante la Sociedad Canaria, Autoridades, Medios de Comunicación y Redes Sociales del Club Liberal 1812 de Canarias.

sábado, 22 de octubre de 2016

Inauguración del Club Liberal 1812 de Canarias, con la participación de D Rafael O¨Donnell, Presidente del Club 1812 de Málaga y Secretario del Club de Cádiz. Y de D Jose Herraiz, Secretario del Club de Málaga.
Presenta, abre coloquio y cierra, D. Lorenzo Soriano.
Lugar: Real Casino de Tenerife

Presentación ante la Sociedad Canaria, Autoridades, Medios de Comunicación y Redes Sociales del Club Liberal 1812 de Canarias.

Visita al parlamento de Canarias, sala 1812 y al Busto de O´Donnell

sábado, 22 de octubre de 2016

Visita de compañeros de Málaga, Cádiz y Granada, al parlamento de Canarias, sala 1812 y al Busto de O´Donnell con su descendiente Rafael O´Donnell.





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Diferencias entre antiguo régimen y liberalismo - La formación de la España liberal (1808-1874)

El siglo XIX es un periodo de transición entre el Antiguo Régimen al sistema capitalista y liberal. Durante este siglo tienen lugar transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales que cambian la humanidad(industrialización...)

El Antiguo Régimen define un modo de sociedad y de gobierno caracterizado principalmente por la sociedad estamental, la pervivencia del mayorazgo y de las manos muertas, y la monarquía absoluta. La humanidad vivió bajo este sistema hasta la revolución liberal.

En el ámbito político, como ya hemos dicho, se caracteriza por tener la monarquía absolutacomo forma de gobierno. El poder viene de arriba, el Rey es rey por voluntad divina. Es la fuente última del poder y del derecho, por lo que puede hacer y deshacer leyes a su antojo. Concentra los tres poderes en su persona, aunque puede delegarlos en un noble para que ejerza la justicia en su nombre en un determinado territorio.

La sociedad se caracterizaba por la existencia de tres estamentos u órdenes: la Nobleza, el Clero y el Tercer Estado. La Nobleza viene determinada por el nacimiento. Ésta, al igual que el Clero, goza de privilegios frente al Tercer Estado. No se trata solo de privilegios económicos(pagan menos impuestos, el clero recibe el Diezmo)sino también jurídicos. Los estamentos privilegiados son juzgados por tribunales especiales y, en ocasiones, los nobles pueden juzgar personas; todo esto bajo siempre y cuando el rey lo permita)

En cuanto a la economía se refiere, la economía del Antiguo Régimen no está regida por la libre fluctuación del mercado. Existen trabas(aduanas interiores) que impiden el libre comercio.

Nobleza y Clero están protegidos de la ruina económica por privilegios especiales(mayorazgo y manos muertas, respectivamente). No pueden perder las tierras que poseen, sus tierras no pueden ser compradas ni vendidas, por lo que las estas tierras salen del mercado. Además, el clero recibe el 10% de las cosechas de los campesinos(Diezmo)

En lo que se refiere a la cultura, priman la tradición y los valores religiosos. Se concebía al hombre como un ser que tal nacía, moría, no se podía cambiar el destino para el cual se había nacido. Por ello, no cabe la creatividad ni la idea de cambio.

El liberalismo presenta un modelo distinto.

En el plano político el orden deriva ahora de abajo, del pueblo, es lo que se llama el orden constitucional. El liberalismo entiende que los hombres se reúnen en una sociedad y se dan un “contrato” para establecer unas instituciones que respeten unos derechos naturales del hombre(derechos de nacimiento: libertad, igualdad, propiedad). Este contrato, si está escrito es a lo que llamamos Constitución. Las normas son fijas, no dependen de la voluntad real.

El rey no concentra los tres poderes, se produce la división de poderes lo que evita la arbitrariedad de los que mandan, así como el poder despótico(ejecutivo, legislativo, judicial)

Estas ideas de contrato social y de división de poderes provienen de Locke y Montesquieu.

Es indiferente que el orden constitucional sea una república o una monarquía, puesto que la monarquía vendría del pueblo(el rey sería elegido por el pueblo)

La sociedad es en el sistema liberal una sociedad dividida en clases, una sociedad abiertaque permite el ascenso de una clase a otra por enriquecimiento. Es a lo que llaman “libertad de oportunidades”; todos tienen derecho a enriquecerse sin que el estado ponga trabas(poco intervensionismo del estado)El liberalismo no considera la igualdad de riqueza, tan solo la igualdad ante la ley, frente a la desigualdad que se vivía en el Antiguo Régimen.

La libertad económica caracteriza al sistema liberal. Se trata de una economía de mercado. Lo básico es que el hombre aspire a acumular riquezas. Algunos economistas, como Adam Smith, aseguran que cuando el hombre trabaja sólo para sí, para enriquecerse él mismo, sirve mejor a la sociedad que cuando trabaja para el bien común.

La propiedad es considerada un derecho innato. El estado no debe intervenir, lo que deriva en la libertad de comercio y la amplitud de mercados. El liberalismo pugna por la supresión de las aduanas interiores lo que ayudaría a la creación de un mercado nacional.

En cuanto a la cultura, los liberales siguen los ideales ilustrados: apelan a la razón y a la experiencia. Locke afirma que el alma es un espacio en blanco a llenar de experiencias personales filtradas por la razón. Este filtro que ha de realizar la razón fomenta un espíritu crítico en las personas. La razón es considerada la fuerza con la que cuenta el hombre nuevo. se entiende que se puede combatir el pasado y cambiar el destino.

El hombre libre es aquel dotado de fuerza para cambiar la sociedad en la que vive. Estas ideas ilustradas son muy aceptadas entre las burguesías, e incluso por parte de la nobleza.

ANTIGUO RÉGIMEN
LIBERALISMO
  • Política : Monarquía absoluta
  • Sociedad estamental
  • Economía no regida por la libertad de mercado
  • Cultura: tradición y valores religiosos
  • Política: orden constitucional
  • Sociedad de clases(sociedad abierta)
  • Economía de mercado
  • Cultura: pensamiento ilustrado


Como hemos dicho, el siglo XIX es un periodo de transición en el que perduran algunos restos del Antiguo Régimen y aparecen atisbos del liberalismo. No todos los cambios se realizan a igual ritmo. El siglo XIX está lleno de terceras vías, no todo es Antiguo Régimen o liberalismo.

España no es una excepción en este proceso. La España del Antiguo Régimen se movía por las mismas pautas que los demás países del resto de Europa, a excepción de Gran Bretaña. La España de 1800 no era una España fosilizada de señores y siervos. Durante el siglo XVIII, España había vivido un aumento demográfico, cierto incremento del comercio, la expansión agrícola, la mejora de la productividad agrícola, así como un alza de precios.

El despotismo ilustrado supuso el ascenso a la élite del poder de una nueva burocracia no siempre procedente de la nobleza(sirva de ejemplo el caso de Campomanes). Los cambios eran una bomba de relojería para un sistema como el Antiguo Régimen.

Comienzan a aparecer las élites enriquecidas por la mejora de la productividad agrícola o del comercio. Estas nuevas élites no gozaban de los privilegios de la nobleza y el clero: pagaban más impuestos. No podían invertir sus beneficios en la compra de tierras. La compra de tierras daba seguridad (“fisiocracia”) . la existencia del mayorazgo y de las manos muertas impedía la compra de las mejores tierras(2/3 de ellas estaban fuera del mercado) . la inversión de beneficios era cada vez más difícil. Las nuevas élites se unen a través de las ideas ilustradas, que penetran incluso en parte de la nobleza y el clero.

A pesar de la existencia de la inquisición, sí existe una Ilustración en España. Las ideas ilustradas penetran en las élites españolas.

En España, la ilustración no desafía el poder real, pero sí introduce ideas que proponen acabar con las manos muertas, aduanas interiores, hacer política fiscal más acorde con la sociedad, etc. La sociedad da, por tanto, muestras de cambio. la crisis del Antiguo Régimen tiene lugar debido al dinamismo de la sociedad.

La crisis económica e institucional de la monarquía absoluta es un factor coyuntural de la crisis del Antiguo Régimen. Para hacer frente a la sangría económica que vivía España por su participación como aliada de Francia tras la Revolución Francesa en distintas guerras, la monárquica tiene que exigir nuevos impuestos a las élites enriquecidas por el comercio, por lo que estas élites se molestan. Además, los ingresos de la monarquía disminuyen por la crisis del comercio americano.

Como agravante, surge el problema dinástico, que conlleva la inestabilidad en la propia institución monárquica. De las disputas entre Carlos IV y su hijo Fernando VII se aprovecha Napoleón, emperador de Francia desde 1804. Napoleón quería incorporar los territorios del norte de España a su imperio francés dejando el resto de España como un protectorado. Fernando VII da un golpe de estado en Aranjuez que triunfa. Napoleón, aliado con Carlos IV, y con la excusa de estar arbitrando entre padre e hijo, convence a Fernando VII y entrona a su hermano José Bonaparte.

Los inicios del liberalismo español

Mausoleo de Agustín Argüelles, 
José María Calatrava, 

Juan Álvarez Mendizábal, 
Diego Muñoz Torrero, 
Francisco Martínez de la Rosa y 
Salustiano Olózaga. 
Construcción de Federico Aparici, estatua 
superior de Ponciano Ponzano ("La Libertad")
y estatuas inferiores de Sabino Medina 
("Pureza", "Gobierno" y "Reforma"). 
Inicialmente situado en el cementerio de 
San Nicolás de Madrid (1857), 
fue trasladado al claustro del Panteón de 
Hombres Ilustres en 1912.
El liberalismo contaba con el precedente de algunos pensadores austracistas e ilustrados que en los años y décadas anteriores a la Revolución Francesa habían defendido el régimen parlamentario británico frente a las Monarquías absolutas del continente y que incluso habían asimilado algunos de los postulados de la revolución americana que dio nacimiento a los Estados Unidos. Juan Amor de Soria, perteneciente al "austracismo persistente", José Agustín de la Rentería, Valentín de Foronda y León de Arroyal, son considerados como los fundadores de la tradición liberal española. Así se expresaba en una carta León de Arroyal:
El poder absoluto del rey no hay quien pueda templarle, y no siempre nos podemos prometer que sean de una absoluta sabiduría muchas veces los efectos de su abuso [...] nuestro mal será incurable en tanto que subsistan las barreras que en el día tienen el Rey como separado de su reino; pues mientras no oiga al vasallo que lo necesita, es tanto como si estuviese en el Japón o California.
La suprema autoridad está repartida en multitud de consejos, juntas y tribunales, que todos obran sin noticia unos de otros; y así lo que uno manda, otro la desmanda, y todo en nombre del rey, por lo cual, decía un amigo mío que la potestad regia estaba descuartizada como los ajusticiados. Yo comparo nuestra monarquía, en el estado presente, a una casa vieja sostenida a fuerza de remiendos, que los mismos materiales que pretende componer un lado, derriban el otro, y sólo se puede enmendar echándola a tierra y reedificándola de nuevo"

Entre los precursores del liberalismo hubo diferentes orientaciones: los aristócratas (Conde de Floridablanca, Conde de Aranda), los burócratas e intelectuales (Jovellanos, Campomanes, Meléndez Valdés, León de Arroyal) y los pequeños y completamente marginales grupos de radicales (Conspiración de Picornell). A la mayoría de ellos se les suele aplicar el calificativo de preliberales.

Tras la Revolución Francesa y especialmente durante la Guerra de la Convención (1793-1795), en la que el gobierno de Manuel Godoy desplegó una campaña reaccionaria para justificar la guerra contra Francia, apareció un sector de ilustrados al que los sucesos revolucionarios franceses les indujeron a rebasar claramente los postulados moderados de la Ilustración, lo que dio nacimiento a un movimiento abiertamente liberal. Juan Pablo Forner en una carta le comentaba a un amigo de Sevilla el ambiente que se vivía en Madrid:

En el café no se oye más que batallas, revolución, Convención, representación nacional, libertad, igualdad; hasta las putas te preguntan por Robespierre y Barrére, y es preciso llevar una buena dosis de patrañas gacetales para complacer a la moza que se corteja

Así en la última década del siglo XVIII se produjo una importante agitación "liberal" (proliferación de pasquines sediciosos, ostentación de símbolos revolucionarios, circulación de panfletos subversivos), impulsada desde Bayona por una serie de ilustrados españoles exiliados que adoptaron los principios y los ideales de la Revolución Francesa y del liberalismo. El miembro más destacado y animador principal de este grupo era José Marchena, editor de la Gaceta de la Libertad y de la Igualdad, que estaba redactada en español y en francés, y cuya finalidad declarada era «preparar los espíritus españoles para la libertad». Además fue el redactor de la proclama A la Nación española, publicada en Bayona en 1792 con una tirada de 5.000 ejemplares, y en la que entre otras cosas pedía la supresión de la Inquisición, el restablecimiento de las Cortes estamentales o la limitación de los privilegios del clero (un programa ciertamente bastante moderado, dada la cercanía de Marchena a los girondinos). Junto a Marchena se encontraban Miguel Rubín de Celis, José Manuel Hevia y Vicente María Santibáñez (este último tal vez el más radical, cercano a los jacobinos, defendía la formación de una Cortes que representaran a la «nación»).
En el interior de España también hubo agitación liberal, cuya realización de mayor impacto fue la "conspiración de San Blas", así llamada porque fue descubierta el 3 de febrero de 1795, día de San Blas.


Fuente wikipedia Liberalismo español

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