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Justicia y sociedad civil | Bernardo Rabassa

Justicia y sociedad civil

La Fundación Independiente que preside magistralmente Aldo Olcese, reunió en un almuerzo a una notable selección de Juristas, el juez Manuel García Castellón, titular del juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional. A José María Alonso Decano del Colegio de abogados de Madrid y a Alejandro Abascal, juez de refuerzo del juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional. El debate esta vez no se dejó para los postres, sino que se comenzó inmediatamente con una distendida intervención, en forma de conversación con la participación del propio Aldo, con certeras preguntas, acompañado por otros de los comensales de la mesa presidencial como el Fiscal Luis Navajas, que lo fue en tiempos del País Vasco. Ha sido teniente fiscal del Tribunal Supremo desde 2014 y Fiscal General del Estado en funciones a raíz de la muerte repentina de José Manuel Maza en noviembre de 2017, lo que hizo muy difícil hacer un resumen, que permita fijar la posición de los intervinientes. El asesinato de Carmen Tagle, por ETA, marcó un punto de inflexión.


D. Aldo Olcese, D. Alejandro Abascal, D. Manuel García Castellón, D. José María Alonso

Lo primero que quedó claro es la alta calidad de los ponentes, especialmente del Juez García Castellón por el que están pasando los sumarios más importantes hoy en España, y la del Del Decano que tiene 45 mil colegiados, frente a los 30 mil que hay en París, con el apoyo de Alejandro Abascal. Hay que decir siguiendo las opiniones de González Orbaneja que “las investigaciones que gestiona en el juzgado nº 6 de la Audiencia Nacional el juez instructor García Castellón con el comisario Villarejo con activo permanente llevan ya diez piezas separadas y sometidas a secreto sumarial. El juez instructor, que tiene experiencia y su propio estilo, trabaja con discreción, tejiendo la tela de los posibles autos de procesamiento que irá dictando cuando les tenga abrochados, probablemente sin agotar todos los cabos, que suele ser un objetivo ineficaz porque conduce al extravío judicial. Ese fue el procedimiento de García Castellón con el caso Banesto, no trató de agotar la investigación por todos los extremos posibles, evitó una gran causa de difícil manejo y prefirió cerrar causas acotadas y de fácil digestión. Algo semejante debe estar haciendo ahora, fabrica trajes a medida en base a las pruebas disponibles que va completando con informes policiales y declaraciones de testigos que pueden quedar como tales o escalar a la condición de “empapelados”. De todas esas causas pueden salir chamuscados dirigentes policiales, políticos, empresariales, intermediarios y también periodistas. Comportamientos que antes parecían simplemente atrevidos pueden ahora convertirse en delitos por actuación directa o por complicidad.

El juez no ha concluido la investigación, no es probable que lo haga antes de que se constituya el nuevo Parlamento, entre otras razones para despejar el obstáculo de los aforamientos, pero el día y la hora de salida de una batería de autos de acusación está próximo, no más allá de que concluya la primavera. Bombas con efectos retardados que arruinar varias carreras profesionales prometedoras.
Manuel María García Castellón García Lomas no responde al perfil de lo que se ha venido conociendo como un “juez estrella”. De hecho, siempre que ha tenido ocasión, ha declarado que le horroriza y le espanta salir en los papeles: “Un juez debe realizar su trabajo sin tener que ser noticia permanente”. Naturalmente no hablaron de los casos actuales que llevan entre manos.
Para reforzar su carácter, de por si reservado, es más que probable que haya contribuido la distancia física y mental que le ha supuesto estar fuera de España en servicios especiales durante 17 años (2000-2017), como nos explico 1º en Francia en torno al tema peligroso de ETA, en una actividad que le supuso muchos disgustos, especialmente en el caso de Miguel Ángel Blanco y el tema de los GAL, En Italia en torno al Crimen organizado( la Camorra) y su extensión a España. Desde su regreso llevó y lleva la instrucción de 2 casos que por separado o juntos pueden determinar tanto su futuro como el del PP (Púnica y Lezo). A esto casos hay que añadir que desde noviembre del 2017 su juzgado ha acabado instruyendo, entre otros, el no menos complejo Caso Tándem (Villarejo). Aunque de estos últimos no dijo palabra, centrándose especialmente, en la crítica de que nuestro Estado no respeta la separación de poderes de Montesquieu, aunque todos dijeron que nunca habían recibido presiones del ejecutivo. Pero si se puede entrever que, por su agitada biografía, si se le ha movido de sus puestos respondiendo ciertamente a intereses políticos, aunque el no aceptara jugar con esos temas. Es decir, como ahora, que cuando un fiscal no conviene como sucede con M.ª José Segarra, esta se substituye por Pedro Crespo, aparentemente más “progresista”.

Se habló también, por intervención del fiscal Luis Navajas, de la hermandad que existe con los jueces para llevar las cosas conjuntamente, desde la época de súper estrés de ETA, a la relativa tranquilidad actual. Los fiscales del Supremo (10) actúan en forma especializada y en equipo. Los Magistrados para ser plenamente independientes, deberían ser elegidos por sus compañeros, en vez de la participación de Parlamento al fin y al cabo dependiente del Ejecutivo (12 frente a 8, en el Consejo General del Poder Judicial). Hay demasiado intervencionismo de la Política del Ejecutivo. La falta de medios fue también muy criticada, tanto para el archivo de procedimientos como las nuevas tecnologías de video, que funcionan, pero mal. Según el decano José M.ª Alonso hay que conseguir el respeto de la sociedad hacia los abogados, hoy perdido. por las bajísimas tasas que cobran los abogados de oficio, lo que merma su eficacia. Además de una mejor organización de los temas, pues la mayoría son pleitos de transporte. El fiscal debe defender a los ciudadanos y no a los políticos.

Después se suscitó un animado coloquio con los asistentes, que redundaron en el tema de la independencia y de las dilaciones increíbles en algunos casos, que llevan a algunos delitos a su prescripción. La Sociedad Civil a la que representan, esta muy alejada de la justicia y a veces entiende que la Justicia no es tan útil como debiera, aunque existe un respeto por los jueces a veces exagerado, por lo complejas que son algunas causas y la sensación que se tiene, de que no hay plena independencia, lo que es probablemente cierto, aunque los jueces carecen de capacidad coercitiva, al haberse abolido el desacato y por lo tanto están sujetos a fuertes críticas en los medios. Lamentable, pero claramente expresado por los intervinientes.

Bernardo Rabassa
Doctor en Psicología
Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.


P.O. ALSM | Redacción C.L.

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